Duelos y/o rupturas
El duelo no ocurre solo cuando alguien fallece. También hacemos duelos cuando se termina una relación, cuando una etapa importante de nuestra vida llega a su fin, o cuando nos vemos obligadas/os a soltar algo que fue significativo para nosotras/os: una amistad, un trabajo, un lugar o incluso una versión de quienes éramos.
El duelo es una respuesta emocional normal ante una pérdida. Pero eso no lo hace menos doloroso. A veces se expresa con tristeza, otras veces con rabia, ansiedad, confusión o incluso alivio. No hay una forma “correcta” de vivirlo, ni un tiempo exacto para superarlo. Cada persona transita el duelo a su ritmo, con sus propios recursos y según lo que esa pérdida ha significado en su historia.
Algunos signos comunes durante un duelo o una ruptura son:
- Dificultad para concentrarte o para disfrutar de las cosas.
- Cambios en el sueño o el apetito.
- Sensación de vacío o desesperanza.
- Idealización del pasado o bloqueo para pensar en el futuro.
- Sentimiento de culpa por lo que fue o por lo que no pudo ser.
El objetivo de la terapia no es que “dejes de sufrir” rápidamente, ni que olvides. Tampoco es una carrera por “cerrar ciclos” a toda prisa. Es un espacio para que puedas entender lo que estás sintiendo, transitarlo sin juzgarte y resignificar la pérdida poco a poco, para que puedas seguir adelante con menos peso y más sentido.
¿Cómo se supera algo que cambió mi vida por completo?
Si estás atravesando una pérdida y sientes que no puedes sola/o, la terapia puede ayudarte a sostener ese dolor y a transformarlo en algo que te permita reconstruirte desde un nuevo lugar.
