Autoestima
La autoestima no es una cualidad con la que “se nace” o un estado fijo al que se llega y ya no se pierde. Es una relación que construimos con nosotras/os mismas/os a lo largo del tiempo, y que se ve influida por las experiencias que vivimos, las personas con las que nos relacionamos, los mensajes que recibimos y también por lo que nos decimos día a día.
Muchas veces, la baja autoestima no se manifiesta con frases directas como “no valgo nada”, sino de forma más sutil: compararte constantemente con otras personas, sentir que nunca haces lo suficiente, pedir perdón por todo, dejar que los demás decidan por ti, tener miedo al rechazo o pensar que si alguien se aleja, es por tu culpa. También puede aparecer en forma de autosabotaje: postergas, dudas de ti misma/o, te exiges de más o no te permites descansar.
Algunos indicios de que la relación contigo misma/o podría estar dañada:
- Dificultad para poner límites o decir que no.
- Necesidad constante de aprobación externa.
- Sentirte culpable por priorizarte.
- Diálogo interno negativo o muy exigente.
- Sensación de no merecer cosas buenas (afecto, reconocimiento, descanso, éxito).
En consulta, trabajamos para identificar los mensajes internos que sostienen esta autoimagen negativa y entender de dónde vienen. No se trata de “pensar bonito”, sino de construir una mirada más compasiva, justa y flexible hacia ti misma/o. Aprendemos a valorar tus logros sin minimizar lo que sientes, a dejar de hablarte con dureza y a sostenerte incluso en los momentos difíciles.
¿Y si el problema no es que soy demasiado sensible, sino que nunca aprendí a valorarme sin condiciones?
Si te sientes así, puede que sea momento de empezar a mirar hacia dentro con más amabilidad.
