| | | | | | |

Estrés

El estrés es una respuesta natural y necesaria del cuerpo. Aparece cuando sentimos que las demandas del entorno superan nuestras capacidades. Por ejemplo, cuando tenemos muchos informes que entregar en poco tiempo, cuando estamos atravesando una etapa de exigencias familiares o cuando sentimos que «no llegamos a todo».

Aunque solemos hablar del estrés como algo negativo, en realidad no todo el estrés es malo. Podemos distinguir dos tipos:

  • Eustrés (estrés positivo): es el que nos ayuda a activarnos ante un reto. Es esa tensión que nos empuja a estudiar para un examen, preparar una presentación o terminar una tarea importante.
  • Distrés (estrés negativo): aparece cuando nos sentimos desbordadas/os, cuando las exigencias externas o internas se mantienen por demasiado tiempo y sentimos que ya no podemos más.

El problema aparece cuando ese nivel elevado de distrés se mantiene en el tiempo. Entonces, el cuerpo empieza a pasar factura. Algunas consecuencias comunes del estrés crónico son:

  • Dificultad para dormir (insomnio o sueño poco reparador).
  • Tensión muscular, dolores de cabeza o de estómago.
  • Cansancio constante, incluso después de descansar.
  • Problemas de concentración o bloqueos mentales.
  • Cambios en el apetito (comer de más o dejar de comer).
  • Irritabilidad, ansiedad o sensación de “no poder más”.

Muchas veces normalizamos vivir estresadas/os, como si fuera el precio de ser responsable o productiva/o. Pero vivir en alerta constante no es sostenible. El estrés no debería ser el estado base desde el que funcionamos.

¿Y si no es que soy débil, sino que estoy intentando hacer demasiado durante demasiado tiempo?

Si sientes que tu cuerpo o tu mente están pidiendo una pausa, tal vez sea momento de escucharte.

Publicaciones Similares